Tú
eres mi fuerza y mi canción,
tú
mi riqueza y mi porción.
¡Tú
eres mi Todo, Señor!
Tú
eres la perla que encontré,
por darte todo yo opté,
¡Tú
eres mi Todo!
Cristo,
Cordero,
digno
eres tú.
Veo
mi pecado y mi dolor,
y
tú me ofreces el perdón.
¡Tú
eres mi Todo, Señor!
De
tu presencia tengo sed,
sólo
tu rostro quiero ver.
¡Tú
eres mi Todo!