Tú
Eres mi Pastor,
nada
me falta
por
verde prados de fresca hierba
Me
apacientas
A
aguas tranquilas,
me
conduces
allí
reparo yo mis fuerzas
Oh,
Señor.
Tu
mano me guía
por
cañadas seguras
Haciendo
honor a tu santo nombre,
Mi
Dios.
Aunque
pase por valle de tinieblas
Ningún
mal yo temeré
Porque
tú vienes conmigo
Y
tú vara y tu cayado
me
sosiegan ¡oh, Señor!
Tú
eres mi pastor,
nada
me falta
Preparas
ante mí una mesa
de
delicias
Y
unges con óleo
mi
cabeza
Rebosante
está mi copa
de
salvación
Dicha
y gracia me acompañarán
Por
tu amor y tu bondad
Todos
los días de mi vida
Y
yo habitaré en tu casa
Oh,
Señor por la eternidad
Tú
eres mi pastor,
nada
me faltará.